¡Maricón el último!

Javier Íñiguez

autoestima, sexualidad

Este título es una frase que escuchaba a menudo en el patio de la escuela. Los niños que la decían, lo hacían desde la inocencia pero detrás ya existía el prejuicio. Ya había calado, de alguna manera, que una identidad o una orientación sexual “no convencional” eran señales de debilidad.

A medida que vamos creciendo se van instalando en nosotros multitud de programas que nos harán observar nuestra realidad de una determinada forma. En las conversaciones de los adultos, en la televisión, en la escuela, eran momentos en los cuales íbamos absorbiendo esa información, seleccionando aquella que nos hacía sentir más integrados en nuestro entorno por puro instinto de supervivencia. No existía un filtro lo suficiente maduro para cribar esa información. Íbamos tragando de forma indiscriminada con multitud de creencias, juicios, opiniones subjetivas y proyecciones ajenas sin ser contrastadas, verificadas ni argumentadas.

Toda esta información que relacionaba la diversidad sexual con la debilidad estaba aún más enquistada en nuestro ambiente por corrientes muy poderosas como el machismo, la deshonra familiar y el dogma religioso sin olvidarnos la persecución, criminalización y del desamparo legal que ha sufrido y sufre el colectivo.

El niño no puede elegir el entorno en el que crece. A medida que va interiorizando su sexualidad se sentirá más reforzado o debilitado dependiendo si encaja en los cánones de su entorno.

¿Y qué pasa si no encajas en esos cánones?
¿Te hace sentir débil?

Es mucho más sencillo sentirse así que no plantarle cara a toda esa información subjetiva que tienes grabada a fuego en la que has aprendido a identificarte. Esa información la obtuviste por supervivencia y si la pones en duda puedes tambalear conectando con tu niño vulnerable y desprotegido.

Poder conectar con tu diversidad y quitarle esa etiqueta de debilidad es una liberación. Poder encontrar el potencial que hay detrás de esa autoimagen te hará sentir más conectado contigo mismo y con la vida. Nadie más podrá más hacerte sentir raro ya que no existe verdugo si no hay una víctima. Qilimbic puede ayudarte a revisar esa mirada interior replanteando con tu propia coherencia esa información. Podrás empoderarte al conectar con esos recursos a los que no tuviste acceso durante la infancia.


Javier Íñiguez
Profesional Qilimbic
www.reviu.eu

 

01 marzo, 2020

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