¿Qué hacer cuando la crisis llega?

Vioneth Villatoro-Ramírez

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¿Qué viene a tu mente cuando escuchas que alguien está en crisis?
¿Qué te comunica el término “crisis”? ¿Qué haces cuando la crisis llega a tu vida?

En el vocabulario de nuestro idioma español, la palabra crísis señala un momento de desestabilización. Por ejemplo, durante una enfermedad, ese momento crítico puede desembocar en un estado de empeoramiento o de mejoría del paciente. También la palabra crísis se aplica a ciertos momentos de inestabilidad en procesos históricos, políticos, económicos, relaciones laborales y de pareja, etcétera. 

En este mundo inestable en el que vivimos, las crisis son momentos importantes que indican cambios radicales para bien o para mal. Es así que en gran parte, el resultado de la crísis dependerá de la actitud mental de la persona que la enfrenta. 
Sin embargo, ante el dolor, el sufrimiento, el duelo, los problemas económicos, todo lo relacionado a las crisis, nos salen de adentro expresiones tales como ¡“No soy feliz!! ¡Qué sufrimiento!! Qué mala suerte la mía!! Y es que en esos momentos de crísis nos cuesta ver instantes de felicidad de nuestro pasado, apreciar destellos de alegría que nos llenaban en algún momento antes que la crisis llegara. En fin, todo lo que nos comunica el estar en crísis es algo negativo. 

Interesantemente, a diferencia de nuestro idioma español, en uno de los dialectos chinos la palabra crisis se escribe con dos figuras que significan al mismo tiempo oportunidad y riesgo.  Las líneas del símbolo combinado son las que indican tanto la oportunidad como el riesgo. Es así que la palabra “crisis” (危机, weiji), se compone de dos ideogramas:Wēi (危) el cual se traduce como “peligro” y Jī (simplificado: 机, tradicional: 機) que, entre varias acepciones (máquina, avión, punto crucial, etc.), se puede traducir como “chance” u “oportunidad”. En el significado de “oportunidad” de la palabra jī (机) se pueden examinar algunas otras palabras chinas que involucran ese ideograma: Por ejemplo: Jī huì (机会), es la palabra completa para “ocasión” u “oportunidad”. Jī yù (机遇) significa “oportunidad favorable”. Jī yuán (机缘), es “buena suerte”. Liáng jī hui (良机), se puede traducir como “buena oportunidad”. Todo esto es fácil de verificar con la ayuda de un buen diccionario chino-español. Lo importante es que entendamos o no los ideogramas chinos, esta cultura milenaria tiene mucho que enseñarnos de su manera de ver la vida. 

Es así que lo que tu y yo podemos aprender es que ante una crisis tenemos  dos opciones. La primera opción es atemorizarnos y deprimirnos al verla de manera pesimista y sólo como una señal de peligro fatal, un riesgo.

La segunda opción, es decidirnos con optimismo y coraje a sacar el máximo provecho de las oportunidades que tal circunstancia encierra y trae para nosotros. 

Entonces, la realidad es que las crisis son momentos decisivos que llegan a la vida en diferentes periodos y circunstancias. Además, son tiempos difíciles que implican cambios y ofrecen una oportunidad positiva y una resolución. Hay que reconocer que mientras estemos en esta tierra, las crisis siempre llegarán a la vida de todo ser humano. Algunas serán normales o esperadas como la crisis que en muchos casos trae la etapa de ajuste y adaptación matrimonial, la adolescencia en los hijos, algunos síntomas de la menopausia,  entre otros. Además, vendrán crisis inesperadas y difíciles de sobrellevar como las crisis de salud, infertilidad, atravesar por un divorcio, etc. Entonces, siguiendo la sabiduría china, las crisis no se deben considerar como un castigo divino, sino procurar entenderlas como una “oportunidad peligrosa” y el inicio de un nuevo ciclo en la vida, una oportunidad para comenzar de nuevo y ser mejores. 

Dicho de otra manera, la vida es un constante volver a empezar, un camino donde uno atraviesa situaciones alegres o instantes de felicidad, pero también momentos dificiles y de crísis. Por tal razón, alguien dijo que “No existe una biografía sin heridas” ya que detrás de cada persona hay una historia de momentos dificiles y dolorosos. Y es que las crísis llegan a la vida en cualquier momento y de cualquier tamaño, color y sabor.  Tu y yo no podemos elegir el tipo de crísis que experimentaremos a lo largo de la vida. Sin embargo, somos libres de elegir la actitud con la que las afrontaremos cuando estas se nos presenten. Además, está en nosotros la oportunidad de sacar de ellas el mayor provecho para nuestra vida. No quiero negar o invalidar la realidad que estás viviendo, pero si quiero animarte a disfrutar en la medida de lo posible, a pesar de los pesares y tomar el tiempo para analizar qué de bueno te puede dejar lo que estás viviendo. Recuerda que la realidad depende de como decides percibirla. Por tal razón, te recomiendo que procures mantener tu mente en el tiempo presente, ni lo que pasó, ni lo que vendrá. Desarrolla la capacidad de vivir de manera sana en el presente, que tu mente esté enfocada en lo que vives en este momento y no en lo que ya sucedió o te imaginas que podría suceder. Para hacer esto, necesitas superar las heridas del pasado y mirar el futuro únicamente con ilusión de lo que te traerá. Evita que tu mente se quede enganchada en el pasado ya que corres el riesgo de volverte una persona depresiva, neurótica o resentida. Por otro lado, se intencional en evitar los pensamientos de angustia y temor por el futuro porque esto podría volverte una persona ansiosa. 

Seguramente has escuchado que depresión y ansiedad son las dos grandes enfermedades de este siglo. Esto es en gran parte porque nos hemos olvidado de vivir y disfrutar el aquí y el ahora, o sea vivir en el tiempo presente. La felicidad, la paz en la mente y el corazón dependen de cómo decidimos vivir este momento. Es una actitud y una forma de interpretar la realidad que vivimos. Dicho de otra manera, tú eliges la actitud con la que vives. La felicidad no es lo que te sucede en la vida, sino como interpretas lo que te sucede. La felicidad depende de la forma en la que asimiles la realidad, en este caso, la crisis que estás viviendo. 

No quiero pasar por alto la realidad que estamos experimentando en la actualidad con el tema del Coronavirus o COVID 19. Esta es una crisis sanitaria real a nivel global. Es una pandemia que ya va cobrando miles de vidas y que demanda de cada uno de nosotros actuar proactivamente para evitar ser contagiados o ser foco de infección para otros, los más vulnerables. 

Es importante ser parte de la solución siguiendo las instrucciones de las autoridades sanitarias. Por ejemplo, si te han dicho “Quédate en casa”, esa es tu contribución para palear la crisis y evitar que este virus se siga propagando. Entonces, en este tiempo de crisis, esa es nuestra responsabilidad y para ello se requiere de nosotros estar con nuestra mente enfocada en el presente siendo creativos en medio del encierro. El riesgo es dejar ir nuestra mente hacia el pasado añorando, lamentando o buscando culpables o por el contrario, dejar ir la mente hacia el futuro e imaginarnos que nos sucederá lo peor y llenarnos de angustia y temor que nos paralizará. 

Lamentablemente, al quedarte con la mente estancada en el pasado, te niegas la oportunidad de ser parte de la solución en este momento. Por otro lado, si vives con pensamientos de angustia por el futuro, esto también te puede traer serias consecuencias a tu salud física, mental y emocional. Entonces, no será el coronavirus que te enfermará sino tu mente. Por tal razón, el reto es evitar a toda costa vivir en constante angustia por cosas que no tienen por qué suceder.

"Y si no me alcanza el dinero…" "Y si me enfermo…" Y si pierdo el trabajo… "Y si me quedo sin comida y agua..." ¿Y si….?  Ese “Y si” constante tiene un impacto muy fuerte sobre el cuerpo y la mente ya que vives y sufres como si fuera realidad lo que estás pensando y tu cuerpo lo siente como que ya estuviera sucediendo. La angustia no nos permite pensar con coherencia y resultamos haciendo cosas sin sentido en medio de la crisis. Los estudiosos en la salud mental dicen que el 90% de las cosas que nos preocupan nunca suceden. Así que no hay razón para estar sufriendo por aquello que aún no ha sucedido y seguramente no sucederá. 

No olvidemos que sólo podemos actuar, sentir y responder en el momento presente. Si esas cosas no han pasado, no hay razón para estarlas sufriendo. Si al leer este artículo, te das cuenta que estás viviendo en angustia y que por más que te esfuerces por vivir en el presente, tu mente vuela angustiosamente hacia el futuro, te animo a buscar ayuda profesional para manejar la ansiedad. En mi práctica como psicoterapeuta utilizo el método Qilimbic para ayudar a las personas a liberar emociones y bloqueos que les impiden vivir en coherencia. A través de técnicas como tapping y reprocesamiento cerebral he podido ver muy buenos resultados en el manejo del estrés presente y la ansiedad. No dejes que la crisis te sobrepase, hay esperanza. Busca ayuda. 


Vioneth Villatoro-Ramírez
Servicios de Consejería y Salud mental
Profesional Qilimbic
@Vioneth


24 marzo, 2020

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