Sidos@s ¿Y ahora qué?

Javier Íñiguez

sida, virus, pandemia

En estos momentos en plena pandemia me resulta un momento idóneo para abordar este tema. Qué mejor momento para entender cómo funcionamos en modo supervivencia cuando nuestra salud ha recuperado la importancia que realmente tiene. Es conversación común en los funerales esa toma de conciencia pero dura lo que nuestra dinámica y rutinas nos permite. Es precisamente en los momentos de aislamiento como este cuando podemos hacer un repaso de nuestro estado de salud y el de nuestros seres queridos. Ahora, de un día para otro, sin apenas previsión, y poder valorar dónde están nuestras fortalezas y debilidades al respecto.

Durante este aislamiento también valoras tu estado económico. Cuáles son las bases en las que se sustenta. Si podrás soportar esta sacudida global y en qué grado está en peligro tu empleo o si tus ingresos se verán reducidos por un efecto cascada. Si necesitarás ayuda de tus amigos o familia para hacer frente a los pagos más básicos.

Además este estado de aislamiento te obliga a afrontar todos estos interrogantes con pocas posibilidades de evadirte. Atrapado, si el tema te desborda, por el temor y la confusión.

Ahora quizás, rodeado de esta incertidumbre incómoda, puedes empatizar de otra manera al momento en el que a una persona le diagnostican VIH. Además de todo lo anterior tienes miedo a la enfermedad, a tu deterioro, al desarrollo de la enfermedad, a los efectos secundarios de la medicación y a la muerte.

Sin olvidarnos del miedo al rechazo de tus seres queridos, a la estigma social, a la culpa por la falta de suficiente prevención y al miedo de haber transmitido el VIH a otros. Puedes sentir vergüenza porque, cuando sea público, algunos se permitirán juzgar tu sexualidad, airear o poner sobre la mesa tus intimidades.

Quizás, con esta pandemia, es más fácil empatizar con esa profunda sensación de confusión. No es ninguna barbaridad caer en depresión o pelearte con la vida. Ahora que todo se desmorona necesitamos hacer una purga interna obligada para afrontar el futuro con posibilidades que nunca nos habíamos planteado. Ahí es donde nuestra coherencia interna nos puede ayudar a encontrar la forma, sin entrar en pánico, desde un lugar de centramiento y aceptación.

Quizás sea el momento de poder sentir cómo aprendemos a separar de nuestro instinto de supervivencia natural, todas esas memorias que habíamos incorporado que nos limitan bloqueándonos e impidiéndonos conectar y apostar por las soluciones. Vivir nuestros tratamientos como oportunidades de aprendizaje y sentir que cómo de experiencias difíciles podemos resurgir con fuerza y seguridad. Qilimbic te puede acompañar a conectar con esa parte de tí que sí ve capaz una salida transformadora y conectar de forma natural con tu yo expansivo. ¿Serás capaz?

Javier Íñiguez
Profesional Qilimbic

www.reviu.eu


 

30 marzo, 2020

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