¿Cómo procesar el cambio en el adulto de los 40 – 50- 60?

Asunción Gómez

crisis, cambio

Crisis evolutiva, Desilusión, Cansancio, Frustración… 
En algunas ocasiones les he hablado de lo que es una crisis. Pero repasemos un poco, ¿qué es una crisis o que tendría que ser una crisis? Tiene que ser un estado temporal de desequilibrio, que incapacita a la persona para realizar o resolver  actividades. 

Esto crea en la persona  sufrimiento e incomodidad, poniendo a prueba la capacidad de recursos con los que cuenta para afrontarla. De ello depende el tiempo de duración y resolución de la misma, por eso digo “tendría que ser” puesto que hay personas en las que las crisis temporales por falta de recursos propios o adquiridos se convierten en eternas.

Puesto que estamos en momentos de cambios muy importantes  tengo que decir que todas las crisis bien reconducidas son oportunidades que generan renacimiento y aprendizaje. 

Llegados a este punto voy a hablaros de las crisis evolutivas, las crisis evolutivas son aquellas que van con los cambios de la edad, con las etapas del ciclo de vida. Tenemos tres etapas marcadas: la niñez, la adolescencia y la edad adulta. 

La edad adulta es la más larga, empieza a partir de los 20 años y pasa por tres fases:
•    “20-40” adulto joven. 
•    “40-65” adulto medio. 
•    “65-en adelante” adulto mayor.

Es precisamente de esta edad del adulto medio de la cual hablaré hoy. De los 40-50- 60.

Los aspectos psicológicos más destacados en los que la crisis de la madurez se manifiesta es a través de la desilusión, el cansancio y el desengaño. Aunque, obviamente, pueden haber muchos otros sentimientos y sensaciones que nos lleven a dicha crisis. 

Analizando brevemente cada uno de ellos, la desilusión puede llegar con uno mismo cuando los proyectos de la juventud no se han realizado. El cansancio al ver que las responsabilidades aceptadas de familia, pareja,  hijos, trabajo profesional u obligaciones sociales piden un esfuerzo continuo haciéndose cada vez más pesado y llevando a cabo exigencias constantes para poder continuar. Y el desengaño, cuando aquello que tienes no es como esperabas y ya no te da la satisfacción que te daba.

Tendrás la sensación de buscar salidas y escapes, nuevos enfoques. 

En el trabajo profesional es difícil cambiar de oficio y lo más probable es que no hayamos triunfado, ni el trabajo  sea  como lo habíamos soñado, en este caso, se sufre mucho estrés. Sentimos que no somos los de antes, nuestro cuerpo ha cambiado y estamos en una sociedad de juventud. Pero que te plantees esto es bueno porque te lleva a la pregunta de: ¿cómo reconduzco mi vida? Y eso es la clave para iniciar algo nuevo. 

Otro caso puede ser que la empresa cierre o haga un ERE. Hay dos opciones, que encuentres un puesto similar o que pasen los meses y  nadie valore ni tu capacidad ni tu experiencia. No sabes qué hacer y empiezas a pensar que nunca encontraras trabajo, por desgracia nos ha tocado vivir una época de sucesivas crisis por lo que es muy importante no deprimirnos sino buscar recursos y soluciones. Como pequeño consejo, no es malo pedir ayuda. 

Con el tema parejas… tal vez ya tenemos pareja, aunque no resulte tan satisfactorio como esperábamos, ¿no habríamos sido más felices con la persona de la que estuve enamorada antes o quizás aquella persona a la que nunca me atreví a declararle mi amor? Empiezan a surgir las dudas y la depresión.

Si tenemos hijos su cuidado, aunque compense, puede llegar a ser agotador. Por no hablar de las obligaciones económicas y las preocupaciones sobre cómo estaremos a nivel económico cuando el hijo más pequeño empiece la universidad, tendremos una renta favorable si nuestra profesión ha sido exitosa si no nos veremos reducidos a seguir economizando. 

Luego los hijos se marchan de casa y no nos apetecen grandes juergas sexuales como cuando éramos más jóvenes. Los matrimonios que persisten han aprendido a hacer funcionar su relación en función de los hijos que ya no están en casa. Crisis familiar: Aquí la pareja lleva tiempo conviviendo, por lo que la rutina se convierte en un grave enemigo del que se quiere salir y la forma más fácil es creando una  infidelidad.

La mujer ha estado gran parte de su tiempo dedicada a la crianza de los hijos, los cuales han empezado a volar del nido con sus propias alas dejando uno de los núcleos de unión más importantes entre la pareja. Aquí empieza a sentirse ese vacío por lo que tienen que aprender a relacionarse de nuevo, para ello tienen que volver a conocerse y eso requiere de un ejercicio de amor y convivencia con el cónyuge bastante importante. El problema parece de nuevo cuando tienes que volver a preocuparte de alguien que no eres tú y vuelve a quebrantar ese ejercicio con tu compañero, el cuidado de los padres… que se vuelve de nuevo en un cuidado agotador a nivel psíquico y físico, pero esta vez más complicado que el cuidado de los hijos. El cuidado de los hijos era un proyecto en conjunto y el cuidado de los padres no ha sido programado como proyecto sino que viene dado por la vida.

Estas son algunas de las situaciones que podéis estar sintiendo en estos momentos y pueden crear una nueva crisis frustrante. No sois los únicos, es mucho más común de lo que te puedes imaginar y muchos consiguen salir airosos de esta, como de todas las anteriores. 

Desde mi propia experiencia y práctica te comunico que hay  salida para esa trasformación que tanto anhelas. Gracias a Qilimbic, creado por mi querida maestra Sara Forrellad, puedo acompañarte en un cambio maravilloso, potente y respetuoso con tu propio sistema y yo interior, entendiéndolo y desbloqueándolo para que pueda salir toda esa esencia que llevas dentro de ti permitiendo que te realices.

Asunción Gómez
Psicoterapeuta Master Qilimbic®
@asunción

 

31 marzo, 2020

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