Más allá de la dualidad terapéutica: el cuerpo mayor y la clave de la sanación profunda

Iván Martínez

coaching, espiritualidad, qilimbic, psicoterapiavanzada

En estos momentos de crisis mundial, muchas personas podemos estar sintiendo como todo aquello que nos desequilibra se hace más presente. Puede que estemos conectando con el miedo, la soledad, la preocupación por lo incierto que puede llegar a ser el futuro… Todo esto que nos produce sensaciones tan incómodas nos habla de aspectos que podemos atender en nuestro interior.

Hemos sido educados en un sistema que da valor a lo mental y racional, en la acumulación de información, enfocado mucho en el “Saber” y poco en el “Sentir”, en el cual muchas veces podemos llegar a sentirnos completamente impotentes ante aquello que sucede “ahí fuera”. Como si hubiera algo que está mal en nosotros, algo que no debería ser así. Buscamos cambiar desde la perspectiva de luchar contra “eso Otro”, que es un “enemigo de mi bienestar”. Hemos aprendido que si hay un síntoma o un malestar, físico, emocional, mental, o del tipo que sea, la solución está en acabar con él siempre a través de algo externo que lo aliviará o, en el mejor de los casos, lo eliminará. El exterior, ofrecerá esa “solución externa”, que cubra “nuestras necesidades”. Nos hemos educado en un sistema Dualista, para ser víctimas de nuestros síntomas y conflictos, de aquello que nos desequilibra, desconectándonos por completo de lo Esencial, lo que nos Conecta desde el Interior a lo Natural, a la VIDA. Proyectamos las necesidades de nuestros niños/as heridos en esos “papás simbólicos” externos, que representan los mercados, gobiernos, escuelas, estructuras sociales y políticas, entidades… sintiendo que solo eso que está fuera puede cubrir lo que tanto necesitamos, sin valorar la posibilidad, de que las necesidades profundas, las del Alma, solo pueden cubrirse desde el interior, sanándonos, amándonos y aceptándonos en todo lo que somos.

Lo de fuera ayuda, somos seres interdependientes y nos necesitamos los unos a los otros, por supuesto. Pero he podido experimentar que los verdaderos cambios profundos, esos que nos transforman cual Ave Fénix, solo pueden darse desde adentro. Es cierto que a veces vivimos experiencias muy duras, nadie merece sufrir, pero más allá de ellas, siempre hay un componente transformador que podemos encontrar. El camino del cambio, de la sanación profunda, solo puede darse desde dentro, Integrando en “UNO”, aquello que percibimos como “DOS ENFRENTADOS”. Siento, con certeza inquebrantable, y no por haberlo leído o estudiado, sino por haberlo experimentado, que la Sanación es sinónimo de Integración y antónimo de Separación y por tanto, Dualidad. Creo que hemos venido a integrar lo separado, y solo podemos hacerlo a través de nuestros procesos de vida. Siempre que sufrimos, hay una percepción de separación que podemos Sanar, integrando el aprendizaje que la experiencia trae. Siento que esta es la clave de la sanación profunda.

Muchas líneas de sabiduría nos han dicho durante siglos, que nada nos pertenece en realidad. Nos apegamos a nuestros conflictos, cuando en realidad nunca fueron nuestros. Y si no observa: ¿A cuántas personas les pasa o les ha pasado lo mismo que a ti?, ¿Cuántas personas se sienten en este momento inseguras, asustadas, tristes, enfadadas o solas? Formamos parte de un Cuerpo Mayor, nuestros conflictos y síntomas son los conflictos y síntomas del Cuerpo Mayor. Ponle el nombre que quieras y mejor se adapte a ti, los sabios hablan del Tao, la Fuente, Gran Espíritu, Dios/a o el Todo. La ciencia más moderna lo llama Campo Unificado... no son más que conceptos que ayudan a nuestra mente a darle palabras, pero no las tiene. No podemos entender el cuerpo mayor a través de la mente racional, que en sí misma está separada, al igual que nuestros hemisferios cerebrales y nuestra capacidad perceptiva. Y es gracias a esta sensación de separación, que podemos experimentar la vida, abrazar al otro, a veces amar, a veces enfadarse, a veces llorar, a veces felicidad, a veces dolor, a veces ilusión, a veces desesperanza, a veces éxito, a veces aprendizaje... Es sentir… es VIVIR PLENAMENTE.

El ir experimentando e integrando al menos atisbos de esto en mi proceso personal durante años, hace que como terapeuta me dé cuenta de que yo no sano a nadie. El otro sana a través de mí, yo sano a través del otro, el Cuerpo Mayor sana a través de ambos. Somos una y la misma cosa. Cuando me abro a hacer mis sesiones desde un espacio que va más allá de mi razonamiento y conocimiento mental, la vida me da grandes lecciones. Y también siento, que esta experiencia colectiva que estamos viviendo en este momento con la pandemia, tiene que ver con abrirnos quizás, a una comprensión mayor al aparente caos externo, poniéndonos de frente todo aquello que nos desequilibra y que debemos integrar colectivamente.

En mi propia búsqueda, una de las herramientas más potentes que he experimentado en este sentido, es el Método Qilimbic, creado por Sara Forrellad. Es un método que fusiona las principales técnicas de liberación emocional y que trabaja precisamente ayudando a la persona a hacer el trabajo de integrar todo aquello que le causa dolor emocional. Lo hace activando conscientemente el sistema natural de autorregulación que llevamos de serie. Activa las áreas del sistema nervioso y energético donde se encuentran los bloqueos emocionales, pudiendo integrarlos de forma que deje de afectarnos. No trabaja desde la razón o el intelecto cognitivo, sino desde la emoción, el sistema límbico y el sistema energético. Cuando liberamos la carga emocional bloqueada, entramos en coherencia y podemos integrar las experiencias desde un nuevo lugar, o incluso convertirlas en potenciales y recursos. Además Qilimbic ofrece un método sólido, un acompañamiento amable y humano, profundamente respetuoso con el sistema y procesos que vive cada persona.

Personalmente, este método me ha permitido identificar, dar estructura y vivir mi Sentido de vida, y a día de hoy, es la metodología principal que empleo como psicoterapeuta, y que expongo en mi página web: www.ivanmartinezterapeuta.com

Para mí, conectar con el Sentido de vida es conectar el motor más potente que existe, es encontrar tu “para qué estoy en el mundo”, es armonizarse con ese cuerpo mayor del que hablaba, y sentir que cumples con tu función en él, autoelegida y motivante. Es dar sentido a tu vida, sintiendo que todo aquello que has vivido, vives y vivirás, forma parte de lo que aportas a ese Cuerpo Mayor en el que todos somos Una y la Misma Cosa. 

Para mí, esa es la clave de la sanación profunda, sea cual sea el síntoma o el malestar que cataliza el inicio del  proceso terapéutico.

De verdad, no tienes por qué perderte en lo que te limita o te está haciendo sufrir, ¡puedes usarlo como un catalizador para transformarte! Si sientes que en este momento no sabes por dónde empezar, te acompaño, o lo que es lo mismo… nos acompañamos. 

Desde ese espacio en el que se disuelve el Tú y el Yo, NOS mando un abrazo muy fuerte.


Iván Martínez
Psicólogo y Coach emocional. Terapeuta Qilimbic.
Sesiones vía online
www.ivanmartinezterapeuta.com

 

04 mayo, 2020

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