Afianzar tu cambio y reconocer tu propia naturaleza

Mónica Hidalgo

autoestima

“Soltando la lucha de querer hacer cosas que no van contigo, que no podrás mantener en el tiempo porque es integrar algo ajeno a ti, es incoherente e insostenible para tu sistema”

Ya os he hablado otras veces de los procesos que acompaño, y que yo misma viví, con mujeres que me contactan buscando la respuesta de su falta de amor propio en una transformación interna.

Una transformación con la que poder aceptar todas las partes de nuestro ser, reconocerlas y amarlas. Es un soltar la lucha con nosotras mismas para amarnos así, todas enteras.

Ese amor profundo hacia una misma nos permite experimentar la verdadera transformación. No siempre se va a ver reflejada en el exterior. Hablo, sobretodo, del cuerpo, que es lo que se ve en el primer juicio del otro y en el nuestro propio, y lo que, a menudo, inicialmente nos mueve a realizar este proceso.

Pero sí lo notamos más bien, en cómo nos vivimos a nosotras mismas tras esa transformación que viene de dentro afuera. Cómo vivencíamos ahora el día a día, encontrar placer donde antes no podíamos, vivir la plenitud en muchos momentos, y el gran cambio de cómo nos tomamos y afrontamos los problemas o situaciones difíciles desde un lugar de aprendizaje, de auto-conocimiento.

·Primero: dejarse sentir, llorar, patalear, enfadarse, enrabiarse, frustrarse. Lo dejo ser. Es sólo una consecuencia de algo que no esperaba y que no me gusta.

·Segundo: soltar el drama y preguntarnos ¿desde qué lugar elijo vivir esto a partir de ahora? Esa pregunta a mí me cambió la vida y me la repito cada vez que he de afrontar algo que me descuadra.

-De verdad, haceros esa pregunta ahora mismo con el problema que os esté quitando el sueño, preocupando o afectando justo en este momento.-

Dejaros sorprender por lo que os llega desde el interior cuando os respondéis esa pregunta…

Este cambio que vamos notando en nuestro día a día durante el proceso y al acabarlo, se va instalando en nosotras poco a poco a base de tomar consciencia de cómo afrontamos lo que nos ocurre a partir de ahora y cómo nos conocemos cada vez más en cada situación que vivimos.

Tanto que, nos puede empujar a llevar a cabo acciones diferentes que hasta ahora no hacíamos justo por esa sensación de empoderamiento que nos da sentirnos coherentes con nosotras mismas. Y aquí es donde hemos de poner atención para que ese cambio no se convierta en una huida de nuestra propia naturaleza.

La línea es fina. Pongo un ejemplo que me ocurrió a mí durante mi proceso: siempre había querido hacer yoga. De hecho lo practiqué hace muchos años y lo dejé a los tres meses, como tantas otras cosas que admiraba de los demás (correr, ir a una sala de gimnasio, levantarme a las 6h de la mañana para aprovechar el día).

Son todos ejemplos de cosas que admiro en el resto y que creía que eran dignas de imitar. Y mi transformación fue tan profunda que creía que podía incluir en mi vida rutinas que admiraba del resto simplemente conectando con esa sensación de “ahora puedo con todo” que, inicialmente, nos da el proceso.

Pero una vez maduras la experiencia, y a mí me suele durar tres meses esa maduración, te ves yendo por obligación, has olvidado porque te gustaba hacer eso, no le encuentras el gusto y de nuevo te vuelves a sentir incoherente.

Porque este camino es una búsqueda y reconocimiento de tu propia coherencia.


En esa coherencia está también el aceptar nuestra propia naturaleza individual.

No a todas nos va a ir bien hacer yoga, ni meditar, ni levantarnos temprano, no porque no sean acciones buenas vistas con objetividad, sino porque no nos hemos preguntado:

¿Desde donde las vivo?

-¿Las vivo desde la conexión conmigo misma y con las necesidades que siento desde mi interior?

-¿O las vivo desde: las hago porque lo he visto en los demás y ahora que me siento bien, yo también quiero hacerlas?

Quizás a ti te pase como a mí, y en vez de yoga necesites ir a caminar al monte cada día, quizás en vez de meditar sentada necesites hacerlo tumbada cómodamente en tu cama, quizás en vez de correr, necesites subir montañas a tu ritmo, quizás en vez de ir a una sala de gimnasio, necesites moverte al aire libre o en tu propia casa, quizás, quizás, quizás…

Ese “quizás sea esto lo que necesito” es aceptar tu naturaleza, la energía que te caracteriza y que marca tus ritmos para sentir lo mejor de ti y estar en paz hagas lo que hagas. Soltando la lucha de querer hacer cosas que no van contigo, que no podrás mantener en el tiempo porque es integrar algo ajeno a ti, es incoherente e insostenible para tu sistema.


Te invito a descubrir tu propia naturaleza y aprender a integrarla acompañándote en un proceso precioso de descubrimiento interior con Qilimbic.

Mónica Hidalgo
Profesional Master Qilimbic
www.porquesoygorda.com

12 mayo, 2020

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