Alta fidelidad

Javier Íñiguez

ego, equilibrio emocional, Qilimbic

Normalmente cuando hablamos del término fidelidad nos referimos a un movimiento que se genera en nosotros hacia afuera. Se suele referir a la pareja, a la familia, a tu equipo de fútbol, a tu ideología política, a la bandera que te representa, a tus amistades, a tus aficiones. En otros términos podríamos decir que existen partes de tí que vibran con éso en una frecuencia semejante. En ese acompasamiento de vibraciones con lo exterior nos identificamos, nos atrae y nos hace sentir más cómodos, más seguros y más acompañados en este mundo dual.

También aparece el término compromiso que me gustaría definir como la intensidad de atracción que existe entre tu vibración y aquello que existe en el exterior. Como si de un imán se tratase, cuando acercamos lo suficiente dos polos del mismo signo, las fuerzas se repelen y se valora al compromiso en valores negativos. La atracción es negativa causandonos el rechazo, la rabia, la tristeza y multitud de emociones que nos invita al alejamiento.

Si hay un compromiso con demasiada intensidad aflora el apego, la dependencia, el fanatismo, la adicción, la obsesión y el dogma. Y con ellas el comportamiento desequilibrado. Pasar del “hacer de compromiso” al “hacer por compromiso” acorta la libertad de acción y reduce el margen de movimiento al estar enganchado a ese ritmo para evitar la incomodidad, la inseguridad y la soledad en este mundo dual. Sin darte cuenta, se va cerrando tu abanico de posibilidades por la búsqueda de esa sincronicidad externa.

Podemos decir que en el equilibrio está la libertad. La oportunidad de elegir y de no sentirse elegido por las circunstancias que te rodean. Poder subir el volumen de tu voz interior hará que todo el exterior cambie siendo tú el compositor del ritmo que marca tu vida. Abandonar la  tendencia de dejarnos llevar por nuestro entorno para identificarnos en él.  

Con tanto ruido ensordecedor del exterior es difícil poder escuchar esa voz interior, tu esencia. Tanto estímulo nos desconecta y nos aleja de reconocernos. Nuestro ego ha dejado todo preparado para explicarte quién eres para que no tengas que preocuparte más.

El verdadero crecimiento invita a girar el foco hacia dentro. Pedirle a tu ego la oportunidad de hablar y cuando tu esencia tiene la ocasión de expresarse ese ruido se calla. Y de repente aparece, la verdadera fidelidad emerge. Te da aquello que necesitas en ese momento desde tu coherencia y tu naturaleza. Y de repente, nada más volverá a ser lo mismo. Tu vida toma otro sentido, tu vibración cambia y con ella tus emociones, tus pensamientos y tu entorno. Te conviertes en tu mejor maestro y te ofreces esa comodidad, seguridad y compañía en este mundo dual.

El ego pocas veces baja la guardia de forma consciente, necesita entender que el mensaje interno es realmente el verdadero y que viene del cuerpo. Con Qilimbic tenemos la oportunidad de hablar con él para que nos dé la oportunidad de, a nuestro ritmo, ser más fieles a nosotros mismos.

Javier Íñiguez
Profesional Qilimbic
www.reviu.eu

 

27 mayo, 2020

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