Otra manera de enfocar el sobrepeso

Mónica Hidalgo

autoestima, TCA, sobrepeso

Toda la vida gorda, toda tu niñez gorda, todas las miradas en tu cuerpo, todo tu juicio y el de la gente reflejado en tu cuerpo, engordando y adelgazando sin parar, castigándolo con dietas imposibles y efectos rebote penosos de vivir.

Toda la vida odiándote, preguntándote ¿por qué yo? ¿ por qué a mi? ¿por qué este sobrepeso y no otra cosa? Mirándote al espejo con pena, odio, frustración o simplemente no mirándote, porque lo que ves duele demasiado. Sin reconocerte a ti misma porque “eso” que ves eres tú.

Y aunque te has identificado con esa imagen que ves…¡No! No sólo eres tu cuerpo, no sólo eres tus pensamientos, no sólo eres tu juicio brutal. Eres mucho más que todo eso. Y es ese “más” lo que te ha llevado hasta este artículo.

Sí, así como lo digo. No es casualidad. Me lees por algo. Un propósito inconsciente te ha hecho entrar en ti, a pesar del dolor, y te ha llevado hasta aquí. Para que  escuches a tu alma expansiva . Confía en lo que se revela en ti para rebelarte contra la manera con la que, hasta ahora, has enfocado la solución a esa falta de amor propio, de auto-cuidado, de autoestima.

Eso  lleva diciéndote mucho tiempo que es posible otra manera. Otro enfoque donde puedas amarte a pesar de ser gorda. Donde amarte tal cual eres no significa dejar de hacer, ni rendirse. En cambio, significa soltar  la auto-exigencia con la que vives tu cuerpo y a ti misma, para empezar a moldear esa estructura rígida y empezar a preguntarte ¿Cómo voy a cuidar algo que no amo?

Cuidarte a ti. Cuidarte toda entera. Permitiéndote una coherencia que nunca  habías experimentado. Permitiéndote un espacio terapéutico donde dejar ser toda esa incoherencia en la que vives. Esa incoherencia que te hace seguir una dieta que te desconecta de tus sensaciones naturales de hambre y saciedad, te hace practicar ejercico que no te divierte, castigándote porque así parece más efectivo. Te hace despreciarte porque tienes este cuerpo aquí y ahora.

Y al mismo tiempo deseando cambiarlo todo porque en el fondo de ti misma, te amas. Aunque te odies por lo que haces, o más bien, por lo que no haces o no consigues hacer, te quieres. Te quieres tanto que haces un acto de amor por ti que te cambiará la vida. Te permites pedir ayuda terapéutica.

Y ahí ocurre la magia. Desde que acompaño estos procesos terapéuticos con el método Qilímbic siento casi magia. Y no lo es, pero me maravilla ver la transformación personal que viven las personas que se han permitido pedir ayuda.

Se abre un espacio donde no hay juicio. Lleno de comprensión. La comprensión de aquellos que hemos experimentado lo mismo y hemos encontrado en este nuevo enfoque terapéutico la solución. Con Qilímbic liberarás a tu sistema límbico de impactos que te hacían seguir funcionando en “piloto automático” y liberarás a tu sistema energético de toda la tensión que te acompañaba.

Es un proceso complejo, que requiere compromiso, pero que cambia vidas. Así de literal puedo decírtelo. Lo veo a diario en consulta. Y acompañar a personas en este camino hacia la autenticidad es un regalo.

Nos hemos permitido sin juicio dejar  Ser a lo que sentimos realmente y no a lo que “deberíamos” sentir, porque así nos lo ha enseñado nuestra sociedad desde pequeños. Soltando esa lucha empezamos a desidentificarnos de lo que creíamos ser y podemos empezar a vivir desde la coherencia. Y eso es liberador. Y vivir esa liberación nos hace vivir de una forma más auténtica, más conectada, más completa, más allá de si eres gorda o flaca.

Te acompaño.


Mónica Hidalgo

www.porquesoygorda.com

 

06 febrero, 2020

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