Nuestra sombra un tesoro inexplorado y no explotado

Cristóbal Nebot

autoestima, cambio, aceptacion

Solemos buscar un camino de desarrollo personal cuando llega el momento en que resulta imposible de soportar la carga que supone nuestro dolor. Y es cuando tenemos que enfrentarnos y desenmascarar los aspectos de nuestra personalidad que destruyen las relaciones, matan nuestro espíritu y evitan que se cumplan nuestros sueños. Es lo que el psicólogo Carl Gustav Jung denominaba “la sombra”.

La sombra incluye todas aquellas partes de nuestra personalidad que intentamos ocultar o negar. Incluye esos aspectos oscuros que creemos que no aceptarían ni la familia, ni los amigos y, lo que es más importante, ni nosotros mismos.

El lado oscuro se halla enterrado en lo más profundo de nuestra consciencia y se esconde de nosotros y de los demás. El mensaje que recibimos de este lugar oculto es muy sencillo: Tengo algo malo. No estoy bien. No merezco que me quieran. No merezco nada. No valgo la pena. Creemos en estos mensajes. Estamos seguros de descubrir algo horrible si observamos con detenimiento lo más profundo de nuestro ser.

Poco a poco vamos construyendo en el fondo de nosotros un vasto mundo subterráneo, hecho de represiones y de rechazos acumulados desde hace años. Nos encontramos sentados sobre una especie de volcán psíquico que amenaza con entrar en erupción a cada momento. 

Tenemos miedo de nosotros mismos. Tememos los pensamientos y los sentimientos que siempre hemos reprimido.

Nuestro miedo es tan profundo que para vivir con él nos vemos obligado a ocultarlo o a negarlo. Nos convertimos en grandes impostores y engañamos tanto a los demás, como a nosotros mismos. Y llegamos a ser tan buenos impostores que acabamos olvidando que llevamos una máscara que oculta nuestro verdadero Yo.

Creemos ser las personas que vemos reflejadas en el espejo. Nos decimos que estamos bien y todo mejorará. Nos ponemos vendas en los ojos y tapones en los oídos para mantener con vida las historias internas que hemos creado, “no estoy bien” “no valgo la pena”. En lugar de intentar suprimir nuestras sombras, necesitamos destapar todo aquello a lo que tememos enfrentarnos.

Nuestras sombras incluyen la esencia de quienes somos. Incluyen nuestros dones más preciados.

Aceptando todo lo que somos, ganamos la libertad de elegir lo que queremos hacer en este mundo.

Y mientras sigamos ocultando, enmascarando y proyectando lo que está en nuestro interior, no tenemos la libertad de ser, ni la libertad de elegir.

Nuestras sombras existen para enseñarnos, guiarnos y ofrecernos esa bendición, que es el Yo completo. 

Son recursos que hay que descubrir y explotar. Los sentimientos suprimidos luchan desesperadamente para integrarse en nosotros, necesitan reprocesarse en nuestro sistema. Y solo resultan peligrosos cuando se reprimen, en este caso estallan en los momentos más inoportunos. Sus furtivos ataques pueden invalidarte en las áreas de la vida que más significan para ti.

En cuanto hagas las paces con tu sombra, tu vida se transformará. Y la oruga se convertirá en una preciosa mariposa. Dejarás de pretender ser alguien que en realidad no eres. Ya no tendrás que demostrar nunca más que no eres lo suficientemente bueno.

En cuanto aceptes tu sombra se acabará el vivir con miedo

Descubre los dones de tu sombra y revélate finalmente en toda la gloria de tu Yo verdadero.

Y entonces gozarás de libertad para crear la vida que siempre has deseado

Un fuerte abrazo


Cristóbal Nebot
www.cristobalnebot.com


 

19 junio, 2020

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