Pensar con el corazón sentir con la mente

Claudia Pavas

Qilimbic, mental, sentir

¿Has sentido a veces que eres demasiado mental? ¿Y que aun así las emociones te llevan ocasionalmente de extremo a extremo? ¿Ya has leído esta frase antes y aun no le encuentras sentido? Pues aquí va.

Siempre había pensado que ser mental era ser una persona muy “en control” de sus emociones calculadora y estratégica, hasta que me di cuenta que no necesariamente tiene que ser así, en el último año durante mi propio proceso terapéutico me he dado cuenta que, aunque soy una persona altamente sensible le pongo mucha mente a las cosas, las pienso demasiado, al punto de llegar a enfermar físicamente y sentir eventualmente que mis emociones se van de un polo a otro, pero no lo manifestaba al exterior, lo hacía de forma interna.

Me di cuenta que procuraba estar muy “en control” de mis emociones, lo pensaba e intentaba todo el tiempo, lo cual además de ser muy desgastante, casi siempre me llevaba a episodios depresivos por reprimirme ante evidentes abusos durante mi vida, me negaba el sentirme molesta y expresarlo en el momento que se presentaba.

¿Te ha pasado que a veces tienes una discusión con alguien y luego de un tiempo, por no decir que minutos después, de dada por terminada la discusión empiezas a divagar en lo que debiste haber dicho? ¿Tu mente toma el control y te plantea posibles e infinitos panoramas que te ponen en un viaje emocional sobre algo que ya sucedió y no tiene marcha atrás? Ahora imagínate esto durante cada episodio de tu vida, claro, si tu vida fuera una película donde tu dejas de ser el protagonista, simplemente lo olvidas y entregas el control a tu entorno. ¿Te suena familiar?

Todo este aparente autocontrol y exceso de pensar, finalmente lleva a reprimir y enfermar lentamente, porque tener control no es lo mismo que tener dominio, tener dominio es permitirse Sentir, Expresar, Sonreír y sobre todo, Vivir y Disfrutar del tiempo presente.

Siempre he sentido que somos almas viviendo una experiencia humana, que nuestro cuerpo es el vehículo y el cerebro su procesador inteligente. Solo hay un detalle, hemos olvidado que somos más que un cerebro y un cuerpo. De cierta forma esto nos ha llevado socialmente a separar lo mental de lo emocional, nos catalogamos como personas mentales (autocontrol) o emocionales (dejarse llevar por el sentir) lo cual nos lleva inevitablemente al sufrimiento sin importar en qué lado estés, al final son dos caras de la misma moneda, nuestra verdadera esencia va más allá de estos conceptos.

Encontrar el equilibrio siempre será la mejor opción. 

Pensar con el corazón es permitir que tu cuerpo te ayude a tomar las decisiones correctas, ¿te encuentras por cambiar algo en tu vida? escucha a tu cuerpo, ¿hay bienestar al pensar en esto que quieres hacer? ¿o hay malestar?.  Pues por ahí va la respuesta que necesitas.

Sentir con la mente es comprender que las emociones forman parte de la vida y saber para que están allí, observarlas, dejarlas transitar. ¿Sabías que las emociones te hablan a través del cuerpo?, ¿que te quieren enseñar? ¿vale la pena callar? ¿vale la pena expresar tu sentir deliberadamente?. Deja que tu cuerpo se exprese y que tu mente lo procese equilibradamente en beneficio tuyo y de quienes te rodean.

Plantearnos el hecho de que los seres humanos somos aprendices, nos ayuda a entender que lo ideal es que durante nuestra vida incorporamos herramientas para avanzar en nuestro aprendizaje, pero esto no siempre ocurre de forma innata, a veces necesitamos ayuda externa para comprender e integrar nuevas herramientas, Qilimbic es un método que nos ayuda en este proceso, eliminando viejos conceptos acerca de lo que debemos ser o no como humanos, e ir incorporando nuevas formas para avanzar equilibradamente en bienestar propio y de nuestro entorno.



Claudia Pavas
Profesional Qilimbic

@pavasclaudia

 

02 julio, 2020

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