La mirada: El increible superpoder de influir positivamente en los demás (y en nosotros mismos)

Iván Martínez

Efecto Pigmalión, Qilimbic, Efecto Pigmalión, el poder de la mirada


                                                                “Cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian”   
                                                                                                                                                                                             Wayne Dyer


Mucho hemos oído hablar en la sabiduría popular de eso que llamamos el “mal de ojo”. Esa capacidad que se atribuye a la mirada para “maldecir” o influir negativamente en los demás.

Independientemente de que esto sea o no cierto, creo que puede ser muy constructivo reflexionar  sobre su opuesto. Esa capacidad que tiene nuestra mirada de influir positivamente sobre la realidad, sobre los otros o sobre nosotros mismos.

En el año 1966, los investigadores Rosenthal y Jacobson, descubrieron en un experimento, como las expectativas y creencias que tenían los educadores sobre sus alumnos, tenían la capacidad de influir sobre los resultados que estos obtenían. Se demostró que el mero hecho de que las personas depositen expectativas y creencias sobre otras, determina en gran medida su comportamiento y rendimiento, pues las personas tendían a adaptarse a lo que se esperaba de ellas. A este fenómeno se le llamó, el “Efecto Pigmalión” o “Profecía Autocumplida”.

Más allá del contexto educativo en que realizaron la investigación, esta mirada positiva es un “superpoder” que tenemos todos, que podemos utilizar en cualquier momento de nuestra vida y con todas las personas, incluido nosotros mismos.

Y si esto es posible, ¿Por qué a veces nos cuesta tanto tener una mirada positiva hacia nosotros mismos, hacia los demás o hacia la vida misma?

La respuesta, en gran parte de las ocasiones, se encuentra en todos los programas y creencias que quedaron instalados en etapas de nuestro desarrollo de las que muchas veces ni siquiera somos conscientes.

Durante los primeros años de nuestra vida, comenzamos a construir nuestra conciencia. Eso que “creemos ser”, nuestra identidad. Estamos instalando esas programaciones que responden a tres preguntas básicas: ¿Quién soy yo?, ¿Quiénes son los otros en relación conmigo? y ¿Qué es el mundo/la vida? Estas creencias influirán en gran medida sobre nuestra propia mirada hacia la vida, hacia los demás, hacia el mundo. Y muchas veces es muy determinante cómo nos hemos sentido mirados; pues como nos hemos sentido mirados por las figuras más significativas de nuestra infancia, influye en cómo nos miramos a nosotros mismos, cómo miramos a esos otros que están fuera y qué podemos esperar de la vida.

Qilimbic nos permite realizar todo un viaje para ahondar en esas experiencias, y hacer una depuración profunda de todas esas creencias inconscientes, así como toda la carga emocional asociada a ellas y que contribuye a mantenerlas. Es como darnos cuenta que hemos estado llevando unas gafas que tintaban nuestra realidad de una determinada manera, y poco a poco ir diseñando unas nuevas que nos permitan ver la vida con nuevos ojos. También, algo muy importante es el poder dar lugar a esas figuras tan importantes en el desarrollo de nuestra conciencia, aquellos que de manera consciente o inconsciente han ejercido influencia sobre la forma de vivirnos a nosotr@s mism@s: ¿Cómo te sentiste mirada/o cuando eras niña/o?, ¿Se esperaban de ti grandes cosas o por el contrario eras visto como poco competente, inteligente, capaz, etc..?, ¿Qué se podía esperar de la vida según papá o mamá?, ¿Y de las demás personas?, ¿El mundo era un lugar de ilusión y disfrute, o un lugar de dificultad y esfuerzo continuo?

Como explica Sara Forrellad en la formación Qilimbic, todas esas creencias quedan grabadas en las paredes de nuestro inconsciente, lo cual hará que miremos a través de ellas como si de unas gafas se tratasen, siendo muchas de ellas el principal bloqueo a nuestro crecimiento personal.

Si estás cansad@ de esas gafas limitantes que nublan el Poder de la maravillosa mirada creadora que tienes, te recomiendo vivir un proceso de terapia Qilimbic. Muy por el contrario de lo que se nos ha enseñado, creo firmemente en que no somos seres independientes de nuestro entorno, sino que muy por el contrario, como afirma la física cuántica, el Observador tiene un gran poder para influir en la manifestación de la realidad y, cambiando la forma en que te miras a ti misma/o, a los otros y a la vida, sin duda cambiarás Tu Mundo.

Te dejo un ejercicio para que experimentes, que me encanta. Durante una semana, imagina que te pones unas gafas de Amor hacia los demás. Prueba, cada vez que te relaciones con alguien, a mirarle desde un lugar interno en el que puedas reconocer sus potenciales, cualidades o capacidades positivas y díselo si te es posible (debes sentirlo sinceramente). Te sorprenderás de como esa mirada te vendrá de vuelta de alguna forma, y observa cómo eres capaz de influir positivamente de alguna manera, en los resultados y comportamientos de estas personas. No tengas expectativas sobre el resultado del ejercicio, tan solo ¡permítete jugar!

Desde una Mirada esperanzadora hacia el mundo, y una Mirada de Amor y Admiración hacia TÍ que estás leyendo estas palabras, te mando un abrazo enorme.



Iván Martínez
Psicólogo y Coach emocional. Terapeuta Qilimbic.
Sesiones vía online

www.ivanmartinezterapeuta.com

 

12 julio, 2020

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