¿Primero son las responsabilidades?

Claudia Pavas

Responsabilidad, Humildad, Acciones

Primero son las responsabilidades decían en mi casa y así aprendí, porque aquellas veces que no cumplía para los otros era severamente castigada, así que, me acostumbre a que, si le decía sí a un compromiso con alguien, no importa que tan enferma estuviera, que tan mal me sintiera emocionalmente, siempre, siempre, iría a cumplir y así una cosa fue llevando a otra.

Con el tiempo empecé a poner primero a otros antes que a mí, ya no tenía tiempo para cumplir con mis propios deseos, primero, empecé estudiando una carrera que no me gustaba para dar gusto a la pareja que tenía en ese momento “era su recomendación” mas no mi sentir, luego conseguí un trabajo y terminé estudiando otra cosa, con el propósito de que esto sirviera para ayudar al empleador del momento, en otro trabajo estudie diseño gráfico para servir más a mi empleador; yo le llamaba “crecer profesionalmente” y por un tiempo eso estuvo bien, luego cambie de empleo y esta nueva empresa requería que no sólo diseñara sino que además supiera de marketing, necesitaban estrategia de ventas así que estudie para ello, también requerían que supiera sobre proyectos, así que estudie otra carrera para llegar a ello, y ahora tenía más labores en mi nuevo cargo, y fue así como este comportamiento se iba expandiendo sucesivamente en todos mis campos, en el laboral, social, relación de pareja, menos en el que me concernía directamente a mí, mi salud física y emocional, me autoexigía para ser la mejor para los otros.

Siempre estaba sirviendo, y esto no está mal, siempre y cuando la persona que sirve este en coherencia consigo misma y conozca claramente la diferencia entre ser un servidor y ser un empleado Servil. Este no era mi caso, siempre en mi día a día estaba haciendo algo para alguien más, sin importar el horario, si esto era o no bien remunerado y muchos menos valorado o reconocido, porque en mi creencia esto era casi un pecado, había falta de humildad si se accedía al reconocimiento o agradecimiento de otro, yo había nacido para ser incondicional. 

Sin observarme, aun estando enferma desarrollé esta habilidad de no faltar ni un solo día al trabajo, postergando mi revisión médica, de doblar mi trabajo para poder ayudar a alguien más, de ser yo quien pagara la cuenta en la invitación a cenar porque en la conversación la otra persona se había quejado acerca de su falta de dinero, y así entonces, yo terminaba pagando, aun sabiendo que me quedaría sin dinero para cubrir mis necesidades básicas, regresaba caminando a casa con la satisfacción de “el deber cumplido, había ayudado a alguien”.

Ayudar y Apoyar son diferentes cosas, en la ayuda puedes quemarte la espalda por el otro, en el apoyo puedes ir a su lado permitiéndole al otro evolucionar en su propio proceso, creces tú y crece el otro.

Permití que mi salud se fuera deteriorando porque yo siempre estaba al final de mi propia lista, mi mayor responsabilidad era ayudar a otros. Y aunque en mi supuesta humildad sentía que estaba haciendo las cosas bien, todo en mi vida estaba mal y lo sentía, pero no lo veía claramente, sentía que si el otro no me respetaba era porque yo había hecho algo mal, no me daba cuenta, no tenía herramientas para identificarlo.

Y ahora que me doy cuenta, podría haberme quedado allí quejándome de cómo fui tan tonta, de cómo se aprovechaban de mí, de lo "que me hicieron" y seguir navegando en ese bucle, ya no como la humilde incondicional sino como víctima.

A través del deterioro de mi cuerpo entendí que en ese aspecto nadie hizo más que lo que yo misma permití, nadie hizo más que reflejar mi proyección de mi falta de autoestima y mi falta de recursos para notarlo y menos las herramientas para tomar acciones diferentes, pues desde niña entendía la vida como un dar y dar con esa fe ciega en que el universo algún día me recompensaría, no había instalado durante mi niñez el poner límites y entender que mi primera responsabilidad es conmigo misma y que yo soy la principal creadora de mi vida.

Hoy después de haber atravesado el cáncer y sus recaídas, reconozco que por mucho fui yo misma quien se permitió llegar a ese nivel, permití que mis responsabilidades fueran primero con otros antes que conmigo, entiendo que puedo servir y apoyar a otros en la justa medida en la que me permito estar bien dando, pero también recibiendo por lo entregado.

A través del método QILIMBIC puedo decir que he reiniciado mi vida, he transformado mis creencias y puedo apoyar a otros en el mismo camino. Hoy puedo decir sí, Primero son las responsabilidades y por eso mi primera responsabilidad siempre es conmigo misma.

Al hacer estos cambios en mi vida, me permito ser mi esencia y estar bien, estar bien para no pasar por encima del otro, estar bien para reconocer al otro y discernir cuando parar, estar bien para cumplir mi propósito de vida y avanzar.



Claudia Pavas
Profesional Qilimbic

@pavasclaudia

 

13 agosto, 2020

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