El Equilibrio

Laura Sánchez

cambio, Qilimbic, equilibrio

Buscamos el equilibrio a través de la alimentación, el deporte, etc. Todo eso nos ayuda, pero lo hacemos desde un lugar de inflexión. Podemos pensar que el equilibrio es ser espiritual o hacer malabares en tu día a día con todas las responsabilidades, ir al gimnasio, tener buena imagen o simplemente levantar una pierna al tocarse la nariz. Para mí tiene un sentido que va mucho más allá de todo eso, el equilibrio se encuentra dejando soltar todos los "debo", "tengo", "necesito"; nos podemos perder en la búsqueda del equilibrio, intentando alcanzar una idea preconcebida, simplemente es "ser" desde un lugar en el que sólo existe la flexibilidad, esas creencias de lo que puedo o no lograr, lo que está bien o está mal, el equilibrio es simplemente ser sin esperar, sin evadirte de tu realidad. Si te desconectas de la materia, de tu raíz en la tierra, llegas a una falsa espiritualidad, a una que sólo es imaginaria, puesto que no tiene raíz, flota en el abismo estando sólo en tu mente.

El equilibrio es estar en tu centro, un centro que está en un constante movimiento, que se balancea en ese desequilibrio que nos da la oportunidad de transformación, el equilibrio es dar sentido a lo que experimentas en el desequilibrio. Cada vez qué comprendes algo íntegras en ti el aprendizaje de esa dualidad constante, moverte en ella es lo que te permite comprender, usar ese aprendizaje cómo potencial para volver a tu centro y desde ahí poder crear en tu realidad, desde esa nueva visión vas soltando peso, pero al soltarlo la balanza se vuelve a desequilibrar. Y nuevamente, c
onectado a la tierra y al universo a la vez, poniendo esas energías en tu centro, usándolas para encontrar la armonía en ese movimiento constante, en coherencia con quién eres, con lo que sientes, piensas o dices, reconectando tus Chacras como una red neuronal que entra en sinapsis transmitiendo la información de un centro de energía a otro, creando un flujo de energía, de información constante, donde cielo y tierra se unen en ti.

La dualidad es la que nos permite avanzar, mantenemos una lucha constante creyendo qué una está bien y la otra está mal, pero el equilibrio es reconocerlas cómo partes de nuestro ser, pudiéndolas integrar en una conexión de armonía, aprendiendo a usar de esas dos partes el potencial que cada una de ellas aporta y nos da diferentes visiones de la verdad, pudiendo sacar de ellas una totalidad que nos abre nuevos caminos, y desde ese aprendizaje tomar el nuevo camino para crear esa nueva realidad que está más en coherencia, de ahí pasar de nuevo al desequilibrio volviendo a repetir el proceso una y otra vez volviendo al centro para crear un nuevo camino. Aceptando esa dualidad, viéndola desde el amor el movimiento cada vez es más armonioso, se vuelve serpenteante, casi sensual, dejando de verlo como una lucha. Pudiendo expandirte cada vez más, permitiéndote soñar, sintiendo en lo más profundo de ti qué es posible. El equilibrio no es conseguirlo, es mantenerlo.

Integrar todas las emociones en ti reconociéndolas y escuchándolas, no hay emociones buenas o malas todas tienen una razón de ser. Equivocarnos también es parte de ese equilibrio pues nos ayuda a aprender de nuestros errores para avanzar en nuestro camino.


Vuelves a tambalearte de un lado a otro, te mantienes firme, te vuelves a tambalear en ese movimiento constante, a través del cual encuentras el equilibrio siendo cada vez más fluido y armonioso, como un pájaro que usa la fuerza del viento para volar, no se resiste, lo acepta y lo utiliza como potencial, pudiendo ir más lejos, más rápido, más alto, gastando menos energía. El equilibrio está en la totalidad, un pastel en el que los ingredientes han de estar en equilibrio para usar todo su potencial, encontrando la receta perfecta para ti, luego quieres crear un nuevo pastel y vuelves a encontrar la armonía entre los ingredientes, creando otra deliciosa receta, no te quedas para la eternidad con la primera receta, vas buscando y descubriendo nuevos ingredientes, cada vez siendo más creativo. 
Respetarte a ti mismo poniendo límites para que tu espacio-tiempo sea respetado, no es intentar poder con todo y llevarlo bien, es llevar lo que te haga sentir cómodo y sentirte orgulloso con ello.

Nada es absoluto, es la armonía entre el todo y la nada lo que crea el equilibrio, entre la calma y la acción, en el centro de esta balanza estás tú. No sólo es sostener las cargas sin descanso, se requieres ser amado y cuidado para tener energía, la que te permite sostener esos momentos de balanceo; ese amor y cuidado, ese respeto hacia tu tiempo y persona, te lo has de dar tú mismo, haciéndote cargo de tus necesidades sin caer en la trampa de pensar que es la responsabilidad de otros el conseguirlo. 
Cada uno ha de encontrar su propio equilibrio en conexión con su verdad.

Qilimbic te ayuda a encontrar ese equilibrio, sosteniéndote en esos momentos de balanceo a la vez que vas soltando cargas poco a poco, te ayuda a volver a tu centro.  Al soltar las cargas la inercia del balanceo aumenta, Qilimbic te sostiene desde el amor para que puedas ir encontrando tú verdad, ayudándote a que ese movimiento sea en armonía.



Laura Sánchez
Profesional Qilimbic


03 mayo, 2021

Más artículos

Compártelo