La implosión de la expresión

Laura Sánchez

Cuántas veces, has sentido tener que reprimir tus emociones, llanto, risas, palabras, porque eso molestaba a los demás, cuantas veces te han dicho cállate sin poder comprender el mensaje oculto que había detrás y sintiendo que el problema eras tú.

Calla! - Porque prefiero ver la tele y evadirme de tu verdad.
Calla! - Porque siento no tener recursos para enfrentarme a esta situación.
Calla! - Porque tus palabras me conectan con mi propio dolor.
Calla! - Porque escucharte me hace sentir culpa.
Calla! - Porque lo que me reflejas abre una puerta a mi interior.
Calla! – Porque en lo que dices hay un aprendizaje para mí, que hace tambalear mi verdad.
Calla! – Porque no tengo fuerzas para soportar la presión de los juicios y miradas de los observadores, teniendo más peso que tus palabras.
Calla! – Porque si escucho tu dolor siento frustración.
Calla! – Porque me resulta más fácil acallar tu voz que escuchar las que mueves en  mi interior.

Tus palabras se quedan atrapadas en tu garganta sin poderlas liberar, sintiendo que no mereces ser escuchado, que no había nada interesante en ti para expresar, sintiendo que son cosas que no debes mostrar.
Cada vez que inicias una expresión y es interrumpida, el flujo energético se bloquea, acumulándose en tu garganta, llevándote a la separación de tu cuerpo, de quien eres y que sientes, la presión de esa energía va en aumento, hasta crear una implosión que te destruye desde el interior, perdiéndote a ti mismo en las voces de los demás.
Ahora respira, déjate sentir, ¿crees que te identificarías con la persona que sientes ser, si la respuesta a tu expresión hubiese sido, te escucho?.

Te escucho - Para que no pierdas tu voz y puedas descubrir quién eres.
Te escucho – Para que conectes con tus emociones dándote permiso para expresarlas.
Te escucho – Porque mereces ser escuchado y tu verdad es importante para mí.
Te escucho -  Porque a través de tus palabras descubro quien soy yo.
Te escucho – Porque tu verdad junto a la mía son parte de la verdad universal.
Te escucho – Para que sientas tu fuerza, tu poder, entrando en coherencia entre lo que piensas, sientes y dices, encontrando tu  equilibrio interior.
Te escucho – Porque todos somos dignos de ser escuchados.
Te escucho – Porque al hacerlo puedo aprender de mis errores.

Habla, expresa, comparte, deja salir tus palabras liberando toda la presión acumulada por esa energía no expresada, como globos de colores que se alejan volando libres, explotando en  un arcoíris de expresión y sabiduría, transportada a través del viento para todo aquel que esté preparado para escuchar.

Qilimbic me enseñó a escuchar con el corazón, a expresarme respetándome a mí y a los demás sabiendo que no hay una única verdad.

Que cada palabra conlleva un aprendizaje, aunque algunas veces sintamos que es duro escuchar, que cada voz es parte de un enorme puzle, cobrando sentido al ser alzadas, conformando la verdad universal, que si te sientes en poder de la verdad absoluta, posiblemente te quedan muchas voces que escuchar.


Laura Sánchez
Profesional Master Qilimbic









26 enero, 2022

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